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Imaginar junto a Lennon todavía emociona

In Exclusivos, Paladar mostaza on 11 octubre, 2010 at 8:29 PM

Por Ruben Ramirez

Esta semana que pasó se cumplieron setenta años del nacimiento de John Lennon y a pesar de su temprana y trágica  desaparición, aún  parece que estuviera entre nosotros, o al menos entre los mayorcitos que vivimos y crecimos junto a él. Son de esas vidas que dejan tanto para los demás, que es mucho para una sola.

Aquel Lennon que nació hace setenta años en los inicios de una Guerra Mundial que por esos días bombardeaba Londres  por los alemanes y que  por supuesto lo debe haber marcado a fuego, de allí su lucha permanente por la paz, un verdadero militante de esta causa y no solo una pose.

Por aquellas épocas un niño abandonado por sus padres y dado en crianza a sus tíos, perdiendo de adolescente a su madre en un accidente de tránsito, y a la que solo después de muchos años en su carrera solista compone un tema “Mother” dedicado a ella casi como una catarsis y que aún hoy resulta emocionante revisar la actuación  en vivo en un recital que él dio en el Madison Square Garden de Nueva York, en la que prácticamente grita, implora la palabra del título de la canción, como en un tardío reencuentro.

Si  estuviera entre  nosotros y después  de setenta años le seguiríamos agradeciendo tantas e inolvidables canciones junto a Mac Cartney o en su etapa solista.

Seguramente nos seguiría sorprendiendo con sus ironías, como cuando con su famoso cuarteto en un recital a la que asistía la realeza británica dijo “para nuestra siguiente canción me gustaría pedir su ayuda, los del gallinero pueden aplaudir, el resto de ustedes basta con que hagan sonar sus joyas”.

O como cuando dijo en una entrevista “el cristianismo se irá, se desvanecerá y reducirá su tamaño, somos mas populares que Cristo” en referencia a The Beatles, cuestión que si bien pasó desapercibida en Inglaterra, en Estados Unidos provocó un escándalo tremendo, con los miembros del Ku Klux Klan junto a los ultracatólicos quemando discos del cuarteto y convocando a que todo el país lo hiciera.

Que decir de un tipo que se enamora por aquellos años de Yoko Ono en los que las parejas interraciales no eran frecuentes como hoy estamos acostumbrados a verlos. Una  verdadera lección de amor  a la que él le rinde culto todos los días de su vida.

Recuerdo perfectamente cuando junto a Yoko,   desnudos sobre una cama de algún hotel de Nueva York,  convocaron a los periodistas para proclamar que le dieran una oportunidad a la paz oponiéndose  firmemente a la guerra en Vietnam, cantando “Give Peace a Chance” una canción que llegó a inquietar al por entonces gobierno de Nixon que varias veces pretendió expulsarlo de Estados Unidos.

Un tipo violento y golpeador de sus mujeres y que se reconoce como tal y cambia llegando a escribir una de las primeras canciones feministas en serio “Woman is the nigger of the word” que hablaba acerca de los derechos de las mujeres, utilizando para la canción el despectivo término “nigger” para poner en ese mismo lugar el desprecio que todavía el mundo mostraba por las mujeres.

Ni que hablar del himno por el creado “Imagine” al que para comprender su profundidad solo basta su traducción literal:

Imagina que no hay cielo,
es fácil si lo intentas.
Ningún infierno bajo nosotros,
por encima de nosotros solo el cielo.
Imagina a toda la gente,
viviendo para el día de hoy.

Imagina que no hay países,
no es difícil de hacer.
Ninguna por lo que matar o morir…
y ni la religión tampoco lo justifica.
Imagina a toda la gente,
viviendo la vida en paz.

Tú podrías decir,
que soy un soñador,
pero no soy el único.
Espero que algún día te nos unas
y el mundo vivirá como uno.

Imagina que no hay posesiones,
me pregunto si puedes.
Ninguna necesidad de codicia o hambre,
una hermandad del hombre.
Imagina a toda la gente,
compartiendo completamente el mundo.

Ustedes podrían decir,
que soy un soñador,
pero yo no soy el único.
Espero que algún día se nos unan

La verdad, todavía me emociono escuchando esa canción y todo su legado por lo que no hay mucho mas para agregar solo, ¡gracias por haber nacido John!.

EMCDTLT (el mejor cuarteto de todos los tiempos)

In Paladar mostaza on 11 abril, 2010 at 10:17 AM

Por Daniel Salzano

Cuando Lennon John vivía en Nueva York y dedicaba exclusivamente su tiempo al crecimiento de la barba y el bigote, un periodista de la CBS, Michael Cannon, lo barajó con un grabador y la guardia baja:

-¿Cuál fue la causa de la separación de Los Beatles?

-El capitalismo.

!Bingo! Con una respuesta como esa, cualquiera gana el Pulitzer.

Muero por nada y por bien poco vivo

Lennon -sabemos- era el chico más ingenioso de los cuatro grandes, el más imprevisible y el mejor dotado para la escritura, aunque -también sabemos- compensaba sus virtudes con un carácter zigzagueante. Al fin y al cabo, estamos hablando de un tipo dolorido que había dormido muchas veces en hoteles de una estrella y que antes de acostarse cerraba con llave porque había sido el primero en advertir que la inocencia era una quimera.

¿Querés que, a 30 años de su muerte, te diga lo que era Lennon? Era un sufridor.

Cuando El Mejor Cuarteto de Todos los Tiempos (EMCDTLT) estaba dando sus últimas boqueadas y en la sala de grabación reinaba el mismo ambiente que en una oficina de interrogatorios de la CIA, Lennon, enojado, se mandaba a mudar por cualquier cosa.

Explicación del propio interesado: “Muero por nada y por bien poco vivo”.

George Harrison era el encargado de localizarlo y convencerlo para que regresara.
Y es que Harrison era el pastor de ovejas del cuarteto, el alma que canta, el que nunca se olvidaba en las giras de incluir el Lexotanil para la barra y el único de los cuatro que había nacido con el estigma de la fama superado.

A Stendhal le hubiera encantado su técnica: hablaba poco, escuchaba mucho y siempre decía la verdad. No en vano, su cuarto de baño era el elegido por Los Beatles cada vez que salían de gira y los alojaban en cuartos separados. El baño de George era ideal para charlar y fumarse un pito antes del descanso. Harrison tenía el aura, el it , el don y los dientes mal encolumnados.

El club de los dos viejitos

Al cumplirse 40 años de la disolución de la banda (10 de abril de 1970) la prensa fantasea conjeturando que EMCDTLT -lo que queda de ellos- tal vez se reúna para grabar de nuevo. !Lo que queda de Los Beatles! Lo que queda es un par de veteranos -Paul y Ringo- que, como todos los viejitos, se hacen el bocho practicando los sueños clandestinos de la madurez.

John murió en la tierra prometida baleado por un orate que, antes de asesinarlo, le pidió un autógrafo. Extraña forma de amar. El asesino se llamaba David Chapman (cadena perpetua), pero para cualquier fana de EMCDTLT, el matador virtual de Lennon fue su segunda esposa, Yoko Ono, la enemiga del pueblo.

Yoko, en su juventud, vivía del curro del arte moderno y Lennon se enamoró de ella durante un happening cuya atracción mayor era un gran envase de cristal donde brincaban incesantemente 1.275 pelotitas de ping pong pintadas de celeste. ¿A que suena parecido a “Lucy en el cielo con diamantes”, opus magnum del pibe de oro de la ciudad de Liverpool?

Ése era el tipo de mambo que activaba las pilas del beatle. Cuando se casó con Yoko -ducha en filósofos germánicos y profetas judíos-, seguramente pensó que se casaba con la hermana de Andy Warhol.

En definitiva, Yoko Ono nunca se privó, se priva, ni se privará nunca de nada.

Golpeando las puertas del cielo de los Beatles

En marzo pasado, la revista La Central y el Cineclub Municipal golpearon las puertas del cielo de Los Beatles y organizaron una semana que incluía gran parte del material grabado, filmado, canturreado y/o desechado por el cuarteto. A la cita acudió un mundo de gente.

Teniendo en cuenta que los fab four tuvieron su apogeo al mismo tiempo que Onganía y que en Argentina su música se escuchaba con saco y corbata, el éxito del ciclo podría interpretarse como un merecido y postergado gancho a la mandíbula de la historia. Y es que, en nombre de vaya a saber qué causa patriótica, el pop no pudo circular libremente en Argentina. Y esas son deudas que se pagan a precio de platino.

A la salida de una proyección, un estudiante de Ciencias de la Información armado con un grabador de dos pilas me sometió, a lo Chapman, a la pregunta del millón de dólares:

-¿Cuál es tu beatle preferido?

-Mc Cartney.

No bien lo dije, sentí el filo samurai del espadón de Yoko Ono en la garganta. Pero también sentí que, tras 40 años de titubeos y reflexiones, me había sacado un clavo de encima.

Pablo en el Monumental

Pablito está por cumplir 69 años y probablemente el año que viene vaya a la cancha de River para ofrecer uno de los últimos recitales de su vida. !A que se agotan las entradas y a que la reventa se forra los bolsillos! Paul McCartney es un músico con cabeza de esponja, trabajador como ninguno y transparente en sus pequeñas y grandes decisiones. Un músico a la altura de los oídos de la gente. A mí, de Paul Mc Pato lo que más me gusta es que aún se entrena en una pieza del gimnasio, porque un músico es un músico y no tiene fecha de vencimiento.

¿Acaso no escribió Yesterday , elegida la mejor canción del siglo 20? Mejor que Gracias a la vida , mejor que Llévame volando a la Luna y mejor que Naranjo en flor . El planeta se disolverá como las páginas que editó Minotauro con las novelas de Ray Bradbury, pero las canciones de McCartney permanecerán invencibles en un refugio inesperado.

Pero volvamos con el encargado del Lexotanil, que murió de cáncer y de un millón de fasos apurados a lo largo de la vida.

-Imaginá que te ofrecieran un deseo, ¿cuál sería?

-Fumar un pucho en el baño de George.

-¿Y si te ofrecieran convertirte en beatle, quién serías?

-Ringo Starr.

La banda del sargento Ringo

Ringo todavía se desliza como si viviera en el andarivel de los ‘70 y, lo mismo que cuando tenía pantalones cortos, continúa como si aún no supiera de qué van las grandes cosas de la vida. Con su pintita de mafioso, tres hijos veteranos y una esposa -Barbara Bach- que en algún momento ocupó el desplegable de Playboy , Ringo, esconde mucho más de lo que muestra.

Desde el nombre. Cinco pesos al que sepa el nombre verdadero del tambor mayor de EMCDTLT. !Richard Henry Parkin Starkey Jr! El problema es que los años transcurrían y el chico se iba en nombres, porque para todo lo demás tenía la utilidad de un nabo. Nadie hubiera dicho que este temprano campeón del coñac, que a los 12 años apenas si leía y escribía, escondía en su foja de servicios una apreciable cantidad de enfermedades: peritonitis, pleuresía y un estado comatoso que se extendió a lo largo dos años y 10 semanas. Cuando se curó, ya era, sin que nadie lo reconociera de manera abierta, un hijo de la calle, un cuete urbano que gozaba de una inesperada bendición: podía, si quería, llevar el ritmo de una orquesta nada más que con un par de tenedores.

Ya se sabe que Los Beatles, hasta dar con él, no tuvieron cubierta la plaza de batero. Ringo los embaucó, los sedujo y los conquistó con su maravilloso desparpajo. Él era un profesional de pacotilla, pero Los Beatles eran un conjunto de chicos asustados, así que decidieron probar

Y el mejor detalle de todos: Ringo, que no se llamaba Ringo, cargaba un anillo en cada dedo. !Cinco anillos en cada mano! Un anciano de 70 que se mantiene con 10 anillos en las manos hubiera sido un tema de oro para la época dorada de Penny Lane.

!Oh, maldito capitalismo! Pero si Ringo y Paul es lo único que perdura de Los Beatles, entonces Salzano, ¿por qué has escrito esta nota con tanto apasionamiento? Porque el tiempo pasa, desaparece el deseo y los rostros más amados se van fugando por las ranuras invisibles del espejo. Porque con el paso de los días iré perdiendo la poesía, las películas y mis estancias en el bar Sorocabana y no porque quisiera que mi música final fuera el murmullo de una ciudad en retroceso, sino el sonido arrollador y cargado de esperanzas de la banda más libre de la historia

FUENTE: La Voz del Interior