maximo tell

Posts Tagged ‘The Huffington Post’

El repentino amor de AOL por Arianna Huffington y el HuffPo

In Derecho a Replica on 7 febrero, 2011 at 4:29 PM

Una compañía que hace menos de diez años estaba valorada en más de 230 mil millones de dólares, que tuvo la osadía de zamparse a la todopoderosa Time Warner, que representó desde su fundación la visión del Internet cerrado y de pago busca hoy su futuro comprando periodismo. Gumersindo Lafuente (El País) analiza la compra de America Online (AOL) a Arianna H. del The Huffington Post.

Pero no cualquier periodismo, ni a cualquier precio. Compra marca, pero una marca casi unipersonal y con tan solo cinco años de vida. Pero no compra el lastre de una superestructura ineficaz. Compra contenidos y talento periodístico. Pero no las maneras de comunicarse con la audiencia de los medios tradicionales. Compra lectores y usuarios, pero no al precio que otrora se estilaba en las operaciones entre grupos editoriales que fundamentaban sus ingresos en las ediciones impresas.

Arianna Huffington, cargada de contactos y de instinto, ha logrado aupar su medio al tercer puesto entre los sitios de información más seguidos en el mundo. Se puede no estar de acuerdo con sus estrategias de agregación. Se puede criticar su diseño. Se puede polemizar sobre la estructura y la calidad de la información. Pero la realidad es tozuda y el éxito en seguimiento e influencia, indiscutible.

Y es ahora, con el Huffington Post mirando de tú a tú al New York Times, robándole lectores y en cualquier momento periodistas, cuando AOL, una “vieja” empresa de la nueva economía, que ve desangrarse sus cuentas año a año, intenta reverdecer sus mejores tiempos comprando talento periodístico, pero no solo, también compra estrategia.

AOL ya apuntó maneras en sus adquisiciones más recientes. TechCrunch y Engadget, blogs especializados en tecnología, aportaban un acercamiento a comunidades de intereses muy activas y muy receptivas. Y a unas estructuras de costes de fabricación de la información extraordinariamente competitivas. Ahora remata la jugada comprando el Huffington Post y poniendo al frente de las decisiones editoriales de todo AOL a Arianna Huffington, su fundadora.

Y lo hace en un momento especialmente angustioso y a la vez excitante para la Prensa y para los periodistas. Con todas las grandes compañías tradicionales de comunicación buscando caminos para reinventarse, para seguir siendo protagonistas en estos nuevos tiempos en los que la tecnología parece dominarlo todo.

Cuando Rupert Murdoch, otro de los grandes protagonistas del momento, batalla por poner precio de portada a sus sitios de Internet y experimenta con nuevas cabeceras para nuevos soportes. Parece que los estrategas de AOL apuestan por otras soluciones. Más abiertas, más participativas, más innovadoras en el uso intensivo de la tecnología, menos nostálgicas de un pasado de control casi oligopólico de la información que ya nunca volverá.

Y sí, una empresa de Internet (aunque sea de las viejas) busca su salvación en el periodismo (del nuevo, por supuesto). Es una buena noticia para nuestro oficio, pero solo para los que sepan interpretarla desde la humildad de los nuevos tiempos y sepan escuchar lo que el actual ecosistema de la información nos grita todo el rato: el buen periodista, el buen periodismo, tiene que demostrar su utilidad y su relevancia y su compromiso con las audiencias de manera permanente para poder sobrevivir.

+

Según Adrián Segovia, AOL “adquiere influencia, marca y una estrategia” y no así tan sólo usuarios, como se podía llegar a pensar al principio, ya que The Huffington Post es el tercer diario con mas audiencia del planeta.

En Estrategia Digital el español calcula que “Unos 1.300 millones de personas se conectaron a Internet en el mes de diciembre de 2010. 759 millones, un 57%, lo hizo además cada día. La empresa de medición comScore reporta que en diciembre de 2010 los diarios online en todo el mundo cosecharon un 36,7% de penetración mensual. Es decir, fueron consultados por 486 millones de usuarios al mes. Sin embargo, cuando bajamos esa cifra al día, encontramos que sólo 89,5 millones lo hace diariamente (un 11,8%). Estas cifras cambian radicalmente cuando se analiza sólo la audiencia conectada desde EEUU. Los diarios digitales en aquél país tienen un alcance mensual superior al 60% y casi un 20% diario”.

En este contexto, el HuffPo es el exponente de los nativos digitales. Costó 311 millones de dólares, cuestión no menor pensando en que Facebook es valorada en 50 mil millones de dólares, mientras Rupert Murdoch dueño de NewsCorp. se gasta 22 millones en The Daily (diario exclusivo para iPad). Con el comodín que implica llevarse también a Arianna Huffington, las barajas se pueden repartir con mejor juego para AOL.

Según Segovia, “AOL cree en la publicidad gráfica en Internet y en la inteligencia aplicada al negocio de contenidos en la red. La partida de display seguirá creciendo y AOL estará muy bien posicionado”.

+ “Mi” comandante blogger

+ Leer Estrategia Digital de @ASegovia

Fuente: CiberP@ís

Anuncios

Bill Keller, director de The New York Times, opina sobre el futuro del periodismo

In Derecho a Replica on 25 julio, 2010 at 10:51 AM
Bill Keller ganó un Premio Pullitzer en sus épocas de corresponsal y actualmente dirige uno de los mas influentes diarios del mundo, el The New York Times que a partir de 2011 pasará a cobrar por sus contenidos informativos en la web. Entre sus respuestas apunta al iPad, el  The Huffington Post, Google y Jeff Jarvis.

Pensando el Periodismo con Bill Keller

– ¿Usted por qué se metió a periodista?

Hay muchos motivos por los que la gente que conozco se metió a periodista. Hay quien lo hace por contar una gran historia, por cambiar el mundo, por viajar a sitios exóticos o por el aparente glamour de estar bajo los focos, y supongo que yo sentí todo eso en alguna medida. Pero para mí el gran atractivo del periodismo es el factor puzle: abordar un problema complicado y escribir para explicárselo a alguien. Me encanta que me digan: “Oh, no lo sabía”; pero prefiero aún más que me digan: “Nunca pensé en ello de ese modo”. Cuestionar los prejuicios y repensar la sabiduría convencional es un gran logro y por eso es tan importante lo que hacemos para una democracia; no sólo exponer las cosas horribles que ocurren detrás de puertas cerradas, sino también hacer que la gente use su maldito cerebro.

The New York Times a partir de enero de 2011, su web será de pago, pero para la mayor parte de los usuarios seguirá siendo gratis, dice Keller. Implantarán un sistema con contador, parecido al de Financial Times. “Cobraremos a los usuarios más adictos”. Solo a partir de un consumo determinado de páginas se empieza a cobrar. “Lo bueno de utilizar un sistema con contador es que puedes ajustar el contador. El plan contempla que en los primeros años no vamos a conseguir grandes ingresos; no queremos cortar el tráfico y ganamos mucho dinero con la publicidad de la web, queremos preservarlo. Si nos damos cuenta de que el contador está cortando el tráfico, ajustamos el contador”.

– ¿Pero cree usted que a estas alturas de la película, con lo reticente que es Internet al pago y la facilidad que tiene para saltarse los muros, la gente va a pagar?

La gente está dispuesta a pagar por contenido. El Financial TimesThe Wall Street Journal lo han demostrado. Ya paga por descargas de libros, de música. No pagará por algo que pueden conseguir gratis en otro sitio. Confiamos en que esto funcione, porque no hacemos lo mismo que hace la CNN, o la BBC, o USA Today, sitios donde podrán conseguir la información gratis. Y estamos bastante seguros de que nuestros lectores lo perciben.

Hace cinco años, el periódico líder de la prensa norteamericana abordó el proceso de integración de sus redacciones de papel y web. Una de las mejores decisiones que han tomado hasta ahora, dice Keller. A muchos periodistas tradicionales les costó pasar a hacer blogs sin sentir que comprometían su integridad. “La resistencia no ha desaparecido, pero se ha reducido enormemente. La barrera real era psicológica y cultural. La integración nos dio licencia para experimentar y nos llevó a la innovación”.

– ¿Y cómo van a competir con un medio como The Huffington Post, que está pisándole los talones en las cifras de tráfico web con apenas 55 periodistas?

Se podría dar vuelta la pregunta: ¿cómo puede The Huffington Post competir con The New York Times cuando tienen muy pocos reporteros, ni siquiera pagados, o poco pagados? Atraen el tráfico con noticias de celebridades y vídeos de YouTube; no lo digo como una crítica a The Huffington Post; simplemente, nosotros no hacemos eso. Tengo una gran admiración por lo que Arianna ha conseguido, pero, esencialmente, no es un sitio de noticias. Cuelga mucha opinión: la opinión es barata, no tienes que mandar a nadie en un avión… El área en que critico a The Huffington Post, Político, y otros agregadores es que a veces son muy descuidados tomando prestado material nuestro y de otros sitios. The Huffington Post trae mucho tráfico a The New York Times: cuando ponen un titular y un enlace a nuestras páginas está bien; pero a veces reproducen tanto de nuestro artículo que ya nadie necesita hacer clic en el enlace a nuestra página. Esto va a ser un campo de batalla continuo entre los agregadores low cost y los medios de noticias de calidad.

Keller cree que, si no se ordena la situación, los medios acabarán litigando en los tribunales. “Hay una diferencia entre enlazar y robar. Creo que es preferible para todos llegar a un acuerdo y negociar una solución que les deje resumir nuestro material sin robarlo. Esto es el salvaje Oeste. ¿Quién va a ser el policía de la ciudad sin ley?”.

La relación con Google es complicada, asegura. Les proporciona mucho tráfico, sí, obtienen algunas ventajas negociando con ellos. “Pero al mismo tiempo hay una relación de adversarios. No me gustaría que el destino de las noticias quedara enteramente en manos de la gente de Google. Eso sí, no respaldo la frase de Rupert Murdoch de que son esencialmente piratas y depredadores”.

– El gurú Jeff Jarvis dice que los contadores de historias están acabados

Me encanta Jeff, pero suele darse a grandes pronunciamientos. ¿Los contadores de historias acabados? ¿De verdad? Mira la lista de las noticias más enviadas de nuestro sitio web: las historias que la gente comparte son historias narrativas; y creo que cuanto mejores sean los dispositivos, más historias se podrán contar, el iPad no es el final, habrá mejores dispositivos para leer, más fáciles para el ojo, ilustraciones en colores maravillosos; creo que el periodismo narrativo tiene un futuro robusto, de verdad lo creo.

– ¿Cómo cree que será el paisaje mediático de aquí a cinco años? ¿El periódico impreso será una parte secundaria de una gran plataforma digital?

No estamos en el negocio de predecir el futuro, sino en el negocio de lo que pasa hoy, o ayer. Supongo que el futuro será una combinación de supervivientes y nuevas empresas: habrá medios tradicionales que se habrán adaptado bien. De aquí a cinco años, creo que aún habrá una significativa demanda de periódicos impresos, no de todos. La edad media de suscriptores de The New York Times está por debajo de los 50, la gente no cambia sus hábitos tan rápido. Y todavía se venden discos en vinilo; igual al final los periódicos se convierten en un ítem boutique (objeto de culto). En cinco años, cada vez más gente se moverá hacia la web como primera elección. Y habrá nuevas empresas con distintos modelos de negocio: iniciativas sin ánimo de lucro; algunas, sostenidas por filántropos; otras, como The Huffington Post, sustentadas por publicidad.

– La cuestión aquí es cuál es el futuro del periodismo de calidad. ¿El periodismo online será rentable como para pagar a periodistas que investiguen?

No lo sé. Esta es una preocupación real. Yo tiendo a ser optimista por naturaleza y creo que hay una demanda real de periodismo de investigación, del periodismo que pide cuentas a las instituciones poderosas, creo que siempre habrá un mercado para esto. Pero la realidad es que una gran parte de ese periodismo ha muerto en los últimos cinco o diez años porque es caro. Los periódicos que más sufrieron los trastornos de nuestro negocio fueron diarios metropolitanos que dependían de los anuncios clasificados. Entre las nuevas empresas hay organizaciones que están dispuestas a hacer buen periodismo, periodismo duro. Y hay que decir que la web ayuda en muchas cosas: permite comprobar mejor los datos; el estudio de bases de datos dará buenos frutos; y nacerán nuevas formas de periodismo de control.

– Entonces, ¿la revolución digital ayudará a robustecer las democracias?

Es una cuestión importante. Espero que sí; digamos que tengo esa esperanza.

The New York Times ya tiene una aplicación para el iPad que permite acceder a ocho o diez contenidos, el llamado Editor’s choice (La elección del director). “El iPad cambia el juego”, dice, “pero nadie sabe en qué medida. Cambia el juego a favor de los periódicos, porque es una experiencia de lectura muy placentera. Hay un mito de que la gente no lee piezas largas en una pantalla. Pues, de hecho, lo hacen. Y mucho”.

La plantilla es de 1.150 periodistas. The New York Times Company cerró el primer trimestre de 2010 con un beneficio neto de 9,54 millones de euros, cifras que han dado un respiro a la dama gris del quiosco americano, que el año pasado registró unas pérdidas de 74,5 millones de euros. “La mayor parte de los ingresos provienen del periódico impreso”, confirma Keller. Los ingresos publicitarios en papel han descendido vertiginosamente, y ya sólo representan la mitad de todo lo que genera el papel (la otra mitad proviene de la venta de ejemplares).

– Hoy, en general, los directores de periódico suelen capitular con más facilidad a las demandas de la empresa que generaciones anteriores. No sé si está de acuerdo.

Generalizando en torno al negocio, creo que hay bastante verdad en ello; en parte, el desesperado estado de la economía ha hecho que todo el mundo se sienta más vulnerable, así que hay más compromisos de los que solía haber y estamos en esa frenética búsqueda de una solución mágica de negocio que respalde el periodismo.

¿Y en su caso es así?

Está claro que ha habido una búsqueda de nuevos negocios, pero una de las cosas que más me gustan de este sitio es que puedo ir a mi editor y decirle: “No podemos hacer esto, esto compromete nuestra integridad, o nuestro periodismo”. Y siempre gano ese debate. Y si la cuestión es dejar que los anunciantes tengan más influencia en lo que escribimos o echarnos para atrás en un reportaje de investigación, soy un tipo afortunado: estoy protegido de una manera en que no lo están muchos directores.

“Las redes sociales son buenas herramientas para encontrar noticias”

– Se puso en funcionamiento Eskup, una red social que pone en contacto a los periodistas con los lectores. ¿Crecerá la dimensión social de los medios de comunicación?

Sí, lo creo. Tiendo a ser escéptico con las personas que declaran cómo va a ser el futuro en términos absolutos, tiene que haber espacio en este debate para la incertidumbre. Los periodistas se mueven bien en la incertidumbre, no sabemos cómo va acabar una guerra o qué político caerá y nuestro mundo está en un momento de gran incertidumbre. Creo que las redes sociales son buenas como herramienta para encontrar noticias, para diseminar información y como manera de conectar con los lectores. Hace tiempo que tenemos las entrevistas de los lectores y hacen muy buenas preguntas.

– Mucha gente piensa que la prensa tradicional fue muy arrogante durante años, se sintieron propietarios de las noticias y no tuvieron en cuenta a los lectores.

Hay algo de verdadero en ello. Uno de los motivos por el que muchos medios fueron lentos al adaptarse a Internet fue porque se veían como una élite inalcanzable y les gustaba controlar el debate; así que, sí, merecemos ser criticados por excesos de orgullo en nuestra historia. Por otro lado, la gente nos paga por nuestro criterio. Hay una diferencia entre lo que dice la Wikipedia y The New York Yimes: la gente va a la Wikipedia sabiendo lo que quiere; pero viene a The New York Times, o la BBC, o a El País sin saber qué es lo que quieren saber, vienen a ver qué les cuenta gente inteligente y bien formada, para que les cuenten que pasó, qué importa y qué significa eso; nadie tiene tiempo de hacer eso por su propia cuenta; nos pagan por nuestro criterio y no creo que sea arrogante tomar decisiones sobre qué es importante; con el tiempo, puede que se demuestre que te equivocaste, pero es lo que nuestros lectores demandan.

– ¿Qué les ha aportado el iPad?

Cuanto más cómoda y agradable es la pantalla, más natural es leer un artículo de un periódico serio o de una revista. Es pronto para decir cómo va a ser en términos económicos. Tenemos una aplicación del iPad que es una versión temprana, no hemos tenido tiempo para desarrollarla a tope. Es gratuita, se llama Editor’s choice (La elección del director), y es una selección de historias que están vivas en la página web.

– Pero ya están trabajando en una aplicación de pago.

Sí, estamos trabajando en ella. Yo tengo mi iPad, mi aplicación de iPhone y la web, y al final casi siempre voy a la web, porque si tienes una pantalla grande, la web es preciosa y lo tiene todo; y en este momento aún es gratis. No sé hacia dónde se dirige el mundo, si hacia las aplicaciones para noticias o si el iPad acabará por no necesitar aplicaciones ya que con un buen sitio web puede ser suficiente. He hecho el mismo ejercicio con la BBC, The Guardian, The Washington Post… En vez de utilizar su aplicación en el iPad, voy a su web; si es buen sitio web, es precioso en el iPad.

– ¿Qué impacto tiene la llegada del iPad en su web?

Es una muy buena pregunta y, honestamente, no lo sé. La gente va a experimentar. En las últimas semanas hemos lanzado una aplicación para el iPad que es el primer intento serio de una aplicación de servicios en Nueva York, cómoda para el usuario: tiene los restaurantes favoritos de nuestros críticos, los mejores bares, listas de eventos interesantes, y añadiremos la base de datos de cine, tours de museos… Esto es algo distinto de las noticias. Alguien está en Nueva York y quiere saber qué exposición debe ir a ver, a qué restaurante ir…Se pueden hacer muchas cosas empaquetando de una manera distinta porciones de nuestro paquete periodístico, pero no sé qué impacto tendrá en la web per sé. Ofreceremos todo lo que tenemos en la web, en el iPad, y en ambos casos confiaremos en que la gente pague si consume mucho de lo que lo que ofrecemos; habrá que ver qué prefieren los lectores.

– ¿Tienen futuro las iniciativas de periodismo sin ánimo de lucro?

Nos hemos involucrado en esta cuestión. Actualmente tenemos dos ediciones, una en Chicago y otra en San Francisco, donde el contenido es producido por consorcios sin ánimo de lucro de periodistas profesionales, gente a la que conocemos y en la que confiamos y que están sustentados por tipos ricos que decidieron pagar para respaldar el periodismo. Hemos hecho algunos proyectos con ProPublica, que están respaldados por filántropos… Nuestra experiencia con todas estas organizaciones ha sido muy buena hasta ahora.

– Usted suele utilizar una cita: “Los periódicos serán dinosaurios, pero los dinosaurios anduvieron por la Tierra durante millones de años”. Bueno, millones de años, no, pero ¿cuánto tiempo diría que van a durar?

No lo sé. Para dentro de millones de años estoy bastante seguro de que el papel no existirá. Yo tengo esperanzas, no en torno a un objeto impreso, sino en torno al concepto de periodismo agresivo, independiente y de alta calidad.

Fuente: Diario El País

“Mi” comandante blog, Arianna Huffington

In Jóvenes Sueños, Paladar mostaza on 17 julio, 2010 at 8:34 PM

Hace unos años un amigo deliraba en una noche de soledad amistosa estudiantil. El proyecto era insuperable, casi perfecto; convocar a los amigos especialistas en distintos temas y proponerles escribir. Se hizo, no se mantuvo y aunque no queda mas que lamentarse Arianna Huffington hoy demuestra que es sustentable un blog informativo de ese tipo.

Arianna Huffington creadora del Huffpo

Arianna Huffington alcanzó el sueño de los pibes que éramos, por supuesto que a una escala que no cabía en ese quinto piso cordobés entre amigos. Ella logró convocar a 500 bloggueros para iniciar su comunidad de voces llamada The Huffington Post y hoy cuenta con alrededor de 6.000. Su sitio web cuenta con 22 secciones, que van de política a comedia, pasando por tecnología y estilo.

El Huffpo, como se lo conoce, cuenta con 127 empleados, 55 de ellos periodistas y produce algunas noticias propias, pero, sobre todo, selecciona noticias de otros medios y las presenta del modo más elegante posible.

Arianna Huffington tiene 59 años es de origen griego, habla como un señora de la alta sociedad de los Estados Unidos y logró nuestro sueño: un sitio (comunidad) de información – periodismo rentable (se sustenta con publicidad) fuera de las estructuras empresariales de los grandes medios.

Cuando puso en marcha este proyecto en mayo de 2005, ¿en algún momento imaginó que podía llegar a convertirse en semejante fenómeno?

-Nunca sabes del todo cómo va a ir un proyecto. Fuimos afortunados en el momento del lanzamiento, fuimos el primer sitio que combinó el estar 24 horas, siete días a la semana, a base de noticias seleccionadas con nuestra particular visión, con una gran colección de voces en nuestro blog: empezamos con 500 blogueros y ahora tenemos 6.000. Desde el principio nos dimos cuenta de que la conversación, política y cultural, se movía al entorno on line , pero muchas voces importantes no estaban allí.

La tendencia en el tráfico apunta a que antes de finales de año su web podría sobrepasar a la de The New York Times.

-Yo prefiero fijarme en dónde estamos ahora. Estamos por delante de The Washington Post , de The Wall Street Journal y del USA TODAY . Prefiero cuidar nuestra visión de The Huffington Post. El tráfico es muy importante, afecta a los anunciantes, al alcance que tienes, pero no es el único criterio. Si así fuera, perderíamos el toque, la visión de The Huffington Post, que es combinar lo mejor de lo viejo con lo mejor de lo nuevo, los valores del periodismo tradicional (contrastar, ser justo, ser riguroso) y unirlo a todo lo bueno que tiene ser un periódico on line .

Ustedes han apostado claramente por el periodismo ciudadano, pero, ¿en qué medida puede éste alcanzar los estándares de calidad profesional, en términos de rigor, de no estar guiado por la opinión?

-Yo creo en una fórmula híbrida de periodismo: necesitamos editores profesionales, periodistas profesionales y cientos de ciudadanos periodistas que lo harán como lo hicieron en el último levantamiento que se produjo en Irán, desde sus comunidades.

¿Cuáles considera que fueron las mejores decisiones que tomó para conducir al éxito a su web?

-Una de las mejores decisiones fue que desde el principio quisimos que hubiera un ambiente civilizado: no permitimos ataques personales. Tenemos comentarios moderados por la tecnología y por moderadores, y eso crea un ambiente civilizado en el que se puede producir un auténtico debate, en el que puede haber disensiones, pero no una atmósfera tóxica. Nosotros contamos historias. Creemos que una de las cosas más importantes en periodismo es contar historias. No solo dar estadísticas, números, hechos.

Para mucha gente, se ha producido una sorprendente evolución de sus ideas políticas, desde su apoyo a conservadores republicanos hasta su conversión en adalid (caudillo) de la izquierda liberal.

-Siempre he sido progresista en los temas sociales: estoy a favor del aborto, por el control de las armas, por los derechos de los gays, inclusive cuando era republicana. La gran diferencia es que hubo un tiempo en que creí que el sector privado resolvería los problemas sociales de América.

-Ustedes han puesto en marcha una iniciativa de periodismo de investigación sin ánimo de lucro, con 1,38 millón de dólares y 10 periodistas contratados. ¿Conseguirán este tipo de iniciativas preservar el periodismo de investigación?

-Ahí está Propública (mas sobre esto), que ganó el Premio Pullitzer. Hay un montón de webs locales que están investigando, financiadas por fundaciones, particulares, o sea, que esta es una vía, no solo de preservar el periodismo de investigación, sino de hacerlo mejor. A los medios tradicionales se les escaparon dos de las grandes historias de nuestro tiempo: la inexistencia de armas de destrucción masiva en Irak y lo que nos llevó a la crisis financiera.

Algunos de los medios de Rupert Murdoch (The Wall Street Journal y The Times) ya están cobrando por los contenidos, ¿ustedes lo harán o lo harían?

-Como dice Jeff Jarvis, vivimos en la economía del link (enlace). En la economía del link , los links son la manera de monetizar contenido.

¿Y qué opina del hecho de que Rupert Murdoch diga que los sitios agregadores de noticias son piratas y plagiadores?

-Si miras los hechos, lo que hacemos es el uso justo en virtud de las actuales leyes de copyright. Solo se toma un párrafo, o así, y se pone un link a la historia original. De ese modo generamos mucho tráfico hacia esa historia. Por ese motivo tenemos constantes peticiones de reporteros de otros medios para que enlacemos a sus historias. Hay mucha gente, en muchas industrias, que lo pasa mal en el proceso de ajuste a la nueva realidad.

¿Cómo ve el panorama mediático dentro de cinco años?

-Yo veo una convergencia. Los medios tradicionales harán cada vez más cosas on line , involucrarán a sus lectores cada vez más, y los medios on line , como The Huffington Post, harán cada vez más periodismo tradicional.

¿Desaparecerán los periódicos?

-No. Adoramos los periódicos, hay algo en nuestro ADN que nos hace amar los periódicos. Yo estoy suscrita a siete periódicos. No creo que vayan a desaparecer. Van a tener que ajustarse: algunos desaparecerán, pero los mejores se ajustarán y sobrevivirán. Nosotros queremos revitalizar el periodismo ciudadano, con más historias, más transparencia… Es fundamental no vender la integridad periodística a cambio de acceso, que es uno de los peligros: muchas veces, para conseguir la gran entrevista, ves a los periodistas entregar su independencia.

Por supuesto que Miss Huffington tenía una agenda insuperable a la hora de empezar su proyecto, escribió 13 libros, se casó (y divorció) de un magnate petrolero y hasta perdió la gobernación de California contra Arnold Schwarzenegger; pero el sueño era el mismo y aunque hoy seguimos soñando en un departamento, la “Comandante” deja abierta la premisa de que era posible y por lo tanto habrá que seguir intentándolo.

Fuente: Diarios El País y La Voz del Interior